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Frente al mar 039
Hoy me acerqué a tu vera, mar amado,
y por tu orilla caminé descalza;
una vez más, mi pecho desolado,
te preguntó: ¿qué fue de mi esperanza?
Una vez más, miré tu cielo oscuro,
de millones de estrellas tachonado,
y se aflojó mi rostro siempre duro,
evocando promesas del pasado.
Y recordé que un día fui dichosa,
al creerme querida y anhelada,
mi alma soñó con una vida hermosa;
y hoy estoy como tu brisa: ¡congelada!
Es que helados están mis sentimientos,
que el amor dejó solos, ¡ya hace tanto!
A tu lado vuelven a mí los sufrimientos,
y no puedo evitar verter mi llanto.
No me importa que aumentes mi tristeza,
y que mi alma se quiebre en mil pedazos,
al contemplar tu magia y tu grandeza,
siento que debo estrecharte en un abrazo.
Porque aunque frente a ti surja mi pena,
y me ahoguen la angustia y el dolor,
me siento cerca de Dios, mi alma está plena,
y allí percibo la grandeza de su amor
Puedo entonces pedirle frente a frente,
que cuando llegue el final de mi existencia,
venga a mi encuentro, sonriendo dulcemente
frente a este mar, donde encontré su Esencia.
Marga Mangione
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